25 nov. 2009

El Mar

Ya sea desde las calurosas y arenosas playas del Mediterráneo o desde los afilados y verticales acantilados y las verdes y mojadas (por el rocío) praderas del Cantábrico, el Mar se admira de la misma forma, como nuestra forma de vivir, necesitamos el mar, lo anhelamos, vivimos de él, de sus alimentos y de sus aguas. De él obtenemos el pescado que comemos, la sal con la que cocinamos, las instantáneas que nos deja cuando las tormentas y el viento lo hacen enfurecer y parece que nos quiere tragar.

El Mar manso y enfurecido, impredecible, nunca sabes como va actuar ante cualquier imprevisto, tiene un fuerza destructora y hay que respetarlo y aliarse con él o de lo contrario se enfrentará a nosotros y no podemos con él.



El mar tiene engullida parte de la historia del mundo, desde barcos cargados de monedas de oro que venían de las Colonias pasando por las ciudades que han sido engullidas por él a lo largo de la historia hasta llegando al barco más famoso de la historia El Titanic.

Por eso hoy se le rinde homenaje al Mar, a su característica fuerza, a los atardeceres y amaneceres y a la hermosura del sonido de las olas romper sobre los acantilados.

A.Ayala

9 nov. 2009

Un verdadero problema.

Nuestro verdadero corazón no es un órgano que bombea sangre por los mas recónditos lugares de todo nuestro cuerpo. ¿No? No, nuestro verdadero corazón es la naturaleza, ella nos da a vida, nos da los ingredientes que completan nuestra alimentación, ellas nos ha dado nuestra tierra, nuestro ríos, nuestros mares, nuestros bosque, y nuestras pinadas en las que almorzamos y correteamos cuando somos jóvenes, y en los parques en los que pasamos nuestros últimos días de nuestra vida sentados en un banco escuchando el roce de unas hojas con otras cuando son movidas por el viento.
Somos una civilización suicida, tenemos un corazón enfermo y no lo queremos operar, no queremos arreglar nuestro corazón por que supone sacrificar muchos y muchos beneficios.
Como dice el refrán: “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Parece que vamos a tener que dar lugar a quedarnos sin naturaleza salvaje para darnos cuenta de que estamos en extinción, en que nuestro corazón sufre y al que pronto si no se remedia le dará un infarto pudiendo pararse y dejando de bombear vida por todo nuestro planeta.
Esta es mi visión del trato que le damos a aquello que nos lo a dado todo. ¿Parece injusto verdad? Pero nadie hace nada para remediarlo. Tendremos que gozar y disfrutar de ella mientras podamos. Ya que nadie actua.



A.Ayala.