25 nov. 2009

El Mar

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Ya sea desde las calurosas y arenosas playas del Mediterráneo o desde los afilados y verticales acantilados y las verdes y mojadas (por el rocío) praderas del Cantábrico, el Mar se admira de la misma forma, como nuestra forma de vivir, necesitamos el mar, lo anhelamos, vivimos de él, de sus alimentos y de sus aguas. De él obtenemos el pescado que comemos, la sal con la que cocinamos, las instantáneas que nos deja cuando las tormentas y el viento lo hacen enfurecer y parece que nos quiere tragar.

El Mar manso y enfurecido, impredecible, nunca sabes como va actuar ante cualquier imprevisto, tiene un fuerza destructora y hay que respetarlo y aliarse con él o de lo contrario se enfrentará a nosotros y no podemos con él.



El mar tiene engullida parte de la historia del mundo, desde barcos cargados de monedas de oro que venían de las Colonias pasando por las ciudades que han sido engullidas por él a lo largo de la historia hasta llegando al barco más famoso de la historia El Titanic.

Por eso hoy se le rinde homenaje al Mar, a su característica fuerza, a los atardeceres y amaneceres y a la hermosura del sonido de las olas romper sobre los acantilados.

A.Ayala

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