9 nov. 2009

Un verdadero problema.

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Nuestro verdadero corazón no es un órgano que bombea sangre por los mas recónditos lugares de todo nuestro cuerpo. ¿No? No, nuestro verdadero corazón es la naturaleza, ella nos da a vida, nos da los ingredientes que completan nuestra alimentación, ellas nos ha dado nuestra tierra, nuestro ríos, nuestros mares, nuestros bosque, y nuestras pinadas en las que almorzamos y correteamos cuando somos jóvenes, y en los parques en los que pasamos nuestros últimos días de nuestra vida sentados en un banco escuchando el roce de unas hojas con otras cuando son movidas por el viento.
Somos una civilización suicida, tenemos un corazón enfermo y no lo queremos operar, no queremos arreglar nuestro corazón por que supone sacrificar muchos y muchos beneficios.
Como dice el refrán: “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Parece que vamos a tener que dar lugar a quedarnos sin naturaleza salvaje para darnos cuenta de que estamos en extinción, en que nuestro corazón sufre y al que pronto si no se remedia le dará un infarto pudiendo pararse y dejando de bombear vida por todo nuestro planeta.
Esta es mi visión del trato que le damos a aquello que nos lo a dado todo. ¿Parece injusto verdad? Pero nadie hace nada para remediarlo. Tendremos que gozar y disfrutar de ella mientras podamos. Ya que nadie actua.



A.Ayala.

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